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sábado, 24 de septiembre de 2011

Cosas de niñas: ¿Y ahora que hago?


Viernes, 11.30 de la noche…

Mamá: María dice que en todos los libros eróticos que se escriben los protas son muy ricos, y que al final se casan... Yo le he dicho que tu no, que tú eres más original y los haces pobres, incluso tan pobres que no tienen donde dormir... y ella ha dicho que "Hala" y que quiere leer uno de tus libros para ver si es verdad... nos dejas leer AV??

Con esta lapidaria frase ha entrado mi hija mayor (11 años) en mi cuarto ahora mismo, después de estar toda la tarde con su mejor amiga, María, en el parque (acompañadas por mi marido y mas niñas, of course)
Como diría Livia... ¡Ay madre!

viernes, 24 de junio de 2011

A quién habrá salido mi hija???

Sábado por la mañana, me levanto de la cama medio dormida y me acerco al salón... allí están mis hijas jugando.

En vez de un salón parece una tienda de juguetes, pero no importa, no pasa nada (al menos eso me digo a mí misma) es sábado.

Livia está leyendo un libro mientras Raquel juega con las Monster High que le regalamos por su cumple...

-¿A que juegas, cariño? -le pregunto sin pensar.
-A darse besos -es su respuesta.
-¿Cómo? -Vale, sip, no es una pregunta muy acertada, pero yo estaba recién levantada y no andaba muy lúcida.
-Así:

domingo, 1 de mayo de 2011

Feliz día de la MADRE!!

Este es el dibujo que me ha hecho mi hija menor. 
Hola a todas, hoy tengo el día lloroso... sip, la verdad es que soy una persona muy "fría" para el tema llanto... de hecho, jamás lloro.

Hoy mi hija mayor me ha regalado una poesia, y leches, ya he gastado un paquete entero de Kleenex... No es una poesia inédita, de hecho es una poesia que mi hija se aprendió (mas o menos) en preescolar, y hoy la ha intentado recordar, y aunque no es exacta a la "real" me gusta mucho mas en su estilo que si fuera copiada de algún sitio.

Mi hija pequeña me ha hecho un dibujo con un prado, una flor, un corazon entre dos nubes (en una está escrito mi nombre y en la otra el suyo) y una estrella... y bueno, tambien me ha dado llorera... ufff.

Y por último y no menos importante, me han hecho con un trocito de madera, un cuaderno de notas muy chiquitin y un lapicero un "apuntador" (así lo han llamado ellas) para que lo tenga al lado del ordenador y cuando se me ocurra alguna idea la escriba rauda y veloz (pero eso sí, una idea muyyy pequeña XD)

Me han llegado al alma. En serio. Os transcribo la poesia y os fotografio el dibujo. Espero que os gusten tanto como a mí.

Ehh.... buenoooo.... al final me he entusiasmado y he hecho una foto de las cositas que mis niñas me han regalado (de algunas, no todas)... jus. No lo he podido evitar, y dad gracias a que  mi marido se ha echado a reir cuando me ha visto hacer fotos a diestro y siniestro, que si no... (lo cierto, es que tengo todo mi cuarto lleno de cositas que me han hecho mis niñas, ¿Quien necesita cuadros teniendo dos artistazas como las que tengo?!!)

Poesia de Livia:

Le regalo a mi mamá
una sonrisa de plata
que es la que alimenta mi causa
cuando de noche me tapa

Le regalo a mi mamá
una armadura amarilla
que le proteja del monstruo
que espanta mis pesadillas.

Le regalo a mi mamá
el lenguaje de los duendes
por entender lo que digo
cuando nadie más lo entiende.
 Este es el "Apuntador" entendéis ahora por qué las ideas deben ser "pequeñitas" XD

Estos dos dibujos me los hizo mi hija Raquel (6 años) antes de las navidades; el primero es un lobo en el monte y el segundo es una casa de un pueblo... parece una tonteria, pero los hizo un día, justo despues de "interrogarme" sobre el libro que estaba escribiendo, que resultó ser Ardiente Verano. Le conté que transcurría en el pueblo, y mi hija imaginó estos dos dibujos.


 Este es mi joyero. Me lo hicieron como regalo de navidades, es una cajita de cartón lila que decoraron con estrellitas, circulitos y triangulitos... dentro había pulseras hechas de bolitas por ellas mismas... pero como siempre pasa, al cabo de pocos días me pidieron "prestadas" las pulseras que me habían regalado, y aún estoy esperando a que me las devuelvan.


 Estos portafotos me los regalaron para el día de la madre del año pasado, los decoraron ellas mismas, sacaron unas fotos por la impresora, las recortaron y zasssss ¿A que son preciosos?!

lunes, 28 de marzo de 2011

Raquel...

Cristo de Dali
Ayer domingo, mi hija pequeña, Raquel, fue a misa por primera vez.

En mi casa, la iglesia no es algo que guste especialmente, tanto mi marido como yo somos ateos, pero por azares de la vida (estrechamente vinculados con mi suegra y la profe de religión del colegio), mi hija mayor, Livia, decidió hace ya algunos años ser cristiana. Como en mi casa creemos fervientemente en la libertad de elegir voluntariamente el credo que más le guste a cada cual, mi marido y yo agachamos la cabeza (no sin antes quejarnos amargamente) y aceptamos su criterio.
Desde entonces, de vez en cuando (cuando se acuerda, le entran ganas y va alguna amiga) se acerca a la misa de las once de la mañana (eso sí, ella solita, ya que ni mi marido ni yo estamos por la labor de acompañarla).

Bien, pues este domingo, como decía, mi hija menor decidió acompañar a su hermana mayor...
Cuando regresaron a casa, le preguntamos que le había parecido y si se lo había pasado bien; esta fue su respuesta.

-Es un rollo patatero. Me he aburrido como una ostra y encima he tenido que pagar... (Se refiere al dinero que la hemos dado para que diera un donativo)

   

jueves, 17 de marzo de 2011

He decidido...

… Que cuando mi hija Raquel sea mayor, se convierta en mi representante o agente literario.

Sólo tiene seis años... pero ya apunta maneras.

Esta mañana ha ido con sus compañeros de clase a un parque temático infantil llamado “Micropolix” en el que los niños, en este caso de seis años, juegan a ser mayores.

Micropolix es una “ciudad” hecha para los niños, en la que estos actúan como ciudadanos; juegan a realizar distintos trabajos, les pagan por hacerlos, y por supuesto lo tienen que ingresar en el banco (o al menos algo así me ha explicado mi hija). Pueden ser reporteros, banqueros, dependientes de supermercado, policías, médicos... tienen su ayuntamiento, su parque de bomberos, su aeropuerto, todo ello por supuesto, al tamaño de los niños. Bien, pues a ese lugar tan divertido es adonde ha ido hoy mi hija. 
 

Y ha vuelto a casa encantada de la vida. En serio, venía alucinada, impactada. Nos ha desgranado todas y cada una de las cosas que ha hecho...
-¡Mamá! He conducido un coche, ido al banco, hecho de policía, me han pagado dinerito, María ha sido medico, Ana ha trabajado de...
Después de tirarse casi una hora relatándonos todas las cosas que ha hecho y, cuando por fin me ha dejado interrumpirla, le he preguntado:
-Así que te lo has pasado bien...
-¡Estupendo!
-¿Y quieres volver? -le pregunté haciendo cábalas para ir también con mi hija de once años.
-Mmm pues... ¿para irnos a vivir allí o solo de visita y a jugar?
Aquí, lo reconozco, me sorprendió bastante que dudara, imaginé que me diría un rotundo SÍ.
-Bueno, si quieres vivir allí, lo tendríamos que pensar -contesté bromeando.
-¡NO! Yo no quiero vivir en Micropolix -exclamó con los ojos muy abiertos.
-¡Ahí va! ¿Y eso?
-Porque... a ver, yo he trabajado de conductora, y me han dado un dinerito por hacer ese trabajo... y luego he ido al supermercado y he hecho como que compraba cosas con ese dinerito y luego al banco a guardarlo... pero... es que ese dinerito no era como el tuyo, era de otra manera... y le he preguntado a la profe Flor si era de verdad, y me ha dicho que no, que ese dinero solo valía para Micropolix...
-Ahhh... -contesté yo por decir algo.
-Y que quieres que te diga -me dijo usando una de mis coletillas más habituales- paso de currar como una loca conduciendo coches y que me paguen con dinero de mentira... Si yo trabajo quiero dinero de verdad, como tú.

Lo dicho... esta niña es más lista que el hambre... si es así de avispada con solo seis años, con veinte va a ser la mejor agente/representante que nadie pueda tener. En serio.

lunes, 14 de marzo de 2011

Libros, trabajos y vacaciones...

Extracto del diálogo que mantuve ayer sábado por la noche con mi hija de once años:

-Mamá... ¿Escribes por divertirte o para que te lean? -me preguntó cuando estaba dándole el beso de buenas noches.
-Por ambas cosas. Me gusta escribir, me divierte y me evade, y por supuesto me encanta que la gente lea lo que escribo y me cuente si le ha gustado o no -contesté entusiasmada.
Me encanta cuando mi hija me hace este tipo de preguntas, como si yo fuera una gran escritora o algo por el estilo! Ufff.
-O sea que escribes para divertirte y para que te lean -reflexionó ella.
-Sip...
-¿Quieres que publiquen tus libros? -inquirió entornando los ojos.
-Pues sí... sino nadie podría leer mis historias -contesté sin fijarme demasiado en su mirada calculadora.
-Ah... ¿y te pagan por escribir? -soltó de pronto dejándome un poco aturullada, no me gusta hablar de “negocios” con mis hijas... son como radio patio, pero en el colegio... todo lo que yo diga, puede ser, y será usado, para convertirlo en conversación entre amigas.
-Hmm sí, algo me pagan -confesé sin entrar en detalles... el tema me empezaba a oler a chamusquina.
-Pero no es nada fácil publicar -comentó con toda lógica. Me ha visto mandar mis manuscritos una y otra vez a distintas editoriales y desesperarme esperando una respuesta.
-Exacto. Buenas noches cielo -me despedí dándola otro beso...
-Y también te pagan por trabajar con el abuelo -No era una pregunta.
Livia sabe de sobra que yo trabajo en la cristalería con mi padre y mi hermano, y que de ahí es donde proviene el dinero que entra en casa cada mes (de ahí y del trabajo de su padre, lógicamente; pero como mi marido es muy astuto, en cuanto vio por donde iban los tiros se escabulló silenciosamente de la habitación por si las moscas... así que se libró del quinto grado)
-Sí -fue mi escueta respuesta- Es muy tarde cariño, duérmete -intenté escapar.
-Mamá -No iba a darse por vencida.
-Dime.
-Si en el trabajo ya cobras dinero... ¿Por qué publicas libros a cambio de dinero?
-¿Perdón?
-Estoy pensando que si lo que te gusta es escribir y que te lean, y que si lo difícil es publicar, podrías regalar los libros que escribes a la gente y así los leerían sin problemas, y tu serías feliz porque te leen... y como ya consigues dinero en el trabajo con el abuelo, pues no te hace falta cobrar por los libros.
A todo esto, Raquel, mi hija pequeña, (seis años de edad y más lista que el hambre) que había estado atenta a toda la conversación salió de su cama y nos miró a ambas con las manos en las caderas y cara de muy mala leche.
-¡pero tu eres tonta o te lo haces! -le increpó a su hermana- el dinero que mamá coge del trabajo es para comer cada mes.
-Ya lo sé -respondió Livia con cara de “ Que narices me cuenta esta pequeñaja”
-¡Pues entonces! El que consiga con los libros será para cosas que no sean de cada mes... ¿Y que no hacemos cada mes? -preguntó muy chulita.
-Ni idea -respondió Livia interesada.
-¡Irnos de vacaciones! Eso no lo hacemos casi nunca... así que el dinero que no sea del mes, será para las vacaciones... y cuanto más saque más tiempo nos iremos... y podremos ir al sitio ese del castillo y los caballeros con lanzas...
En ese momento, y viendo que estaban enzarzadas en planear concienzudamente nuestras futuras vacaciones, aproveché para salir de su cuarto tan sigilosamente como pude...

Esta mañana (domingo) cuando me he levantado, se habían puesto ellas solas el desayuno y estaban haciendo los deberes en silencio en la mesa del comedor... Y lo cierto es que me ha extrañado bastante porque, normalmente, los fines de semana, se dedican a alborotar y renegar por tener que hacer deberes cuando están “libres”. No obstante, no soy tonta, así que he aprovechado las circunstancias, he hecho la casa con rapidez y he conectado el portátil.
He estado escribiendo durante un par de horas sin interrupciones, algo muy raro... ¡rarísimo!
Cuando ha llegado la hora de comer, he cerrado el ordenador y me he ido a la cocina... allí me he encontrado con mi marido pelando patatas, me ha guiñado un ojo y me ha comentado que las niñas le han dicho que a partir de este momento tiene que hacer él todas las labores de la casa y ayudarlas con los deberes, porque yo no puedo perder tiempo en esas cosas... ya que tengo que escribir libros para irnos de vacaciones a un lugar maravilloso, con playa, piscinas, y caballeros montados a caballo...