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lunes, 23 de abril de 2012

RA Weekend: La Erótica en la Novela Romántica.

Viernes, 18.30pm 

Estamos en la calle, junto al coche, recogiendo una bolsa con novelas… pero no son novelas cualquiera, son novelas eróticas, algunas de 1972, otras más recientes de 2011, algunas son románticas, otras solo eróticas… Es el material que vamos a utilizar en este RA Weekend. A unos metros de nosotras están Karol Scandiu y Monty Brox, nos acercamos a ellas, alegres y dicharacheras: saludos, besos y abrazos, y entramos en los Reyes Majos, el restaurante que se ha convertido en el punto de reunión para nuestros encuentros. 

Da comienzo RA Weekend 

Merche Diolch presenta a todas las reunidas en una ceremonia distendida en la que nadie destaca sobre nadie porque todas somos buenas amigas dispuestas a hablar de aquello que nos interesa y nos gusta: La novela romántica, en este caso: La erótica en la Novela Romántica. 
Karol Scandiu, Monty Brox y Noelia Amarillo

Antes de dar comienzo al Club de Lectura propiamente dicho, hemos pensado que estaría bien hablar un poco sobre la evolución de la literatura erótica a lo largo del tiempo, y con este fin hemos preparado una especie de presentación; no pretende ser algo muy elaborado, simplemente algunos textos que nos han llamado la atención y que creemos muestran los avatares y diferencias de este tipo de literatura a través de los siglos. 

Porque si una cosa tenemos que tener clara es que la literatura erótica es tan vieja como el mundo… quizá más. 

Desde el albor de los tiempos el erotismo ha estado representado en la vida de los seres humanos, ya sea con pequeñas figuritas talladas en rocas, de senos rotundos y caderas prominentes (25000a.c. Venus de Willendorf), o con explícitas y detalladas imágenes de actos sexuales, como es el caso del Papiro de Turín (Egipto, XIX dinastía, 1300a.c. aproximadamente). 

Pero no es de imágenes de los que hemos venido a hablar al RA Weekend, sino de literatura, y por eso tenemos unos folios impresos con textos para leer en conjunto. (Aunque al final resultó que la única que los leyó en voz alta fui yo... jajaja) 
(os pongo en cursiva los textos que “leímos” y en morado lo que opinamos y/o debatimos) 

Ya en la época clásica, en Grecia, hacia el 400 a.c. nos encontramos con Aristofanes y su obra Lisístrata, que además de divertida, acerada e intemporal, destila erotismo. 

Lisístrata. […]no he visto ni un solo consolador de cuero de ocho dedos de largo que nos sirviera de alivio «cueril». Así que, si yo encontrara la manera, ¿querríais poner fin a la guerra con mi ayuda?[…] Sus amigas asienten ansiosas y Lisístrata continua hablando.[…] Voy a decíroslo, pues no tiene ya que seguir oculto el asunto. Mujeres, si vamos a obligar a los hombres a hacer la paz, tenemos que abstenernos...
Cleonice¿De qué? Di.             
Lisístrata  ¿Lo vais a hacer?

CleoniceLo haremos, aunque tengamos que morirnos.
LisístrataPues bien, tenemos que abstenernos del cipote. ¿Por qué os dais la vuelta? ¿Adónde vais? Oye, ¿por qué hacéis muecas con la boca y negáis con la cabeza? ¿Por qué se os cambia el color? ¿Por qué lloráis? ¿Lo vais a hacer o no? ¿Por qué vaciláis?
CleoniceYo no puedo hacerlo: que siga la guerra.

MírrinaNi yo tampoco, por Zeus: que siga la guerra.

LisístrataY, ¿tú eres la que dices eso, rodaballo? ¡Si hace un momento decías que te dejarías cortar por la mitad!

CleoniceOtra cosa, cualquier otra cosa que quieras. Incluso, si hace falta, estoy dispuesta a andar por fuego. Eso antes que el cipote, que no hay nada comparable, Lisístrata, guapa.

Como veis, las mujeres que creaba Aristofanes no tenían pelos en la lengua (ni en el pubis, si atendemos a otro pasaje del libro XD) 

La lectura de este extracto sorprendió y divirtió a partes iguales a las presentes, yo creo que pocas imaginábamos tal libertad de palabras en la Grecia clásica… aunque los romanos tampoco se quedaban atrás… 

En la antigua Roma, en la época de Augusto (Siglo Idc) encontramos los Priapeos, poemas eróticos y mordaces dedicados al dios Priapo (hijo de Afrodita y castigado por Hera a sufrir una deformidad: una enorme verga). 


‘Te sodomizaré, muchacho, te lo advierto; 
a ti, muchacha, te follaré; 
al barbado ladrón la tercera pena [sexo oral] le espera’.[...] 
Atravesado por mi percha descomunal, quedarás tan estirado 
Que nunca pensarás que tu culo tenga curva alguna’.


Este extracto nos sorprendió por su tono acerado y provocador, más todavía teniendo en cuenta el siglo en que está escrito. 

Desde la India nos llega el Kamasutra (240-550d.C.), un compendio de posturas amatorias, en él que el sexo es juego, placer y acto divino. 

Una de las asistentas al RA Weekend trajo un ejemplar “móvil” de este libro que hizo nuestras delicias. (Algunas quedamos fascinadas por él, otras, no podían creer que algunas posturas fueran realizables... ) 
Violeta Lago, incrédula... 
Karol riéndose como una loca mientras yo alucino con el juguetito... 

En la Europa de la Edad Media, llega el auge del “Amor Cortes”, y con él, los poemas que ensalzan el amor, un amor platónico en el que el sexo explícito desaparece. No obstante, el erotismo, aunque oculto (con la Iglesia hemos dado, como diría Sancho Panza), siguió presente. Un erotismo cuidadoso, casi tímido, soslayado con dobles sentidos, pero erotismo al fin y al cabo. 

Un ejemplo de esa época es el Decamerón de Boccaccio (1351), en el que usando términos no sexuales, relata aventuras muy explícitas. 

-Rústico, ¿qué es esa cosa que te veo que así se te sale hacia afuera y yo no la tengo? 
-Oh, hija mía -dijo Rústico-, es el diablo de que te he hablado; ya ves, me causa grandísima molestia, tanto que apenas puedo soportarlo.
-Oh, alabado sea Dios, que veo que estoy mejor que tú, que no tengo yo ese diablo.
-Dices bien, pero tienes otra cosa que yo no tengo, y la tienes en lugar de esto.[…]Tienes el infierno, y te digo que creo que Dios te haya mandado aquí para la salvación de mi alma, porque si ese diablo me va a dar este tormento, si tú quieres tener de mí tanta piedad y sufrir que lo meta en el infierno, me darás a mí grandísimo consuelo y darás a Dios gran placer y servicio, si para ello has venido a estos lugares, como dices.
La joven, de buena fe, repuso:
-Oh, padre mío, puesto que yo tengo el infierno, sea como queréis. 
Dijo entonces Rústico:
-Hija mía, bendita seas. Vamos y metámoslo, que luego me deje estar tranquilo.

Aquí hubo sonrisas sesgadas y miradas risueñas, desde luego Boccaccio fue un maestro de los dobles sentidos. Comparamos la escritura sutil de este extracto con la rudeza de los poemas priapeos y la ironía erótica de Aristofanes. 

Ya en el renacimiento, nos encontramos con “El Jardín perfumado”, un manual árabe sobre el arte del amor, escrito por Jeque Nefzawi, en Tunez en 1535. Está considerado como una de las obras maestras de la literatura erótica. (“El tutor” de Robin Schone menciona ciertos textos de “El Jardín perfumado”) 

"Por tanto, hombres, cuando hayáis conducido a la mujer a la condición favorable, introducid vuestro miembro, y si entonces os preocupáis por moveros de la manera adecuada, ella experimentará un placer que colmará todos sus deseos. Dejad que vuestros labios vaguen por sus mejillas y vuestra espada repose en su vaina. Tratad ardientemente de excitar su chupador y así vuestro trabajo será dignamente coronado." 

Aquí todas coincidimos en la elegancia del pasaje, y nos asombramos de que los árabes de antaño fueran tan “liberales” en contraposición con los actuales. Monty Brox y Karol Scandiu explicaron que hubo una escisión entre los seguidores del Islam, quizá una interpretación diferente de los textos sagrados por parte de unos y otros, que llevó a que la “apertura de mente” (muy superior a la de los cristianos de esa misma época) cambiara. 

Y, por supuesto no podemos olvidarnos de nuestros grandes poetas del Siglo de Oro (XVIII). Quevedo y Góngora. Maestros en el arte del ingenio. 

Atribuido a Góngora: 

Decidme, dama graciosa, 
qué es cosa y cosa. 
Decid qué es aquello tieso 
con dos limones al cabo, 
barbado a guisa de nabo, 
blando y duro como hueso; 
de corajudo y travieso 
lloraba leche sabrosa: 
¿qué es cosa y cosa?

En el siglo XVIII, en Francia, vio la luz una de los autores eróticos más censurados (antaño e incluso ahora) de la literatura universal. El Marqués de Sade. 
A él debemos el nombre de Sadismo a las prácticas sexuales por las cuales una persona se deleita dominando a otra, causándole dolor o obteniendo su sumisión. En sus escritos abundan descripciones de violaciones, sadismo, urofagia… Sade pasó los últimos días de su vida encerrado en el manicomio Charenton por su obra Justine o los infortunios de la virtud. (No leímos ningún extracto de Sade, porque yo he tenido la desgracia de leer –incompleto- uno de sus libros, las 120 jornadas de Sodoma, y me niego a tener que volver a repetir la experiencia) 

Un siglo después, en el XIX, Leopold Leopold von Sacher-Masoch, escribió “La Venus de las pieles” en el que el protagonista Severín, narra en primera persona su relación con su amada, Wanda, a la que extorsiona para que le trate como su esclavo. Al principio ésta se muestra remisa, pero poco a poco va cediendo, y acaba convirtiéndose en un ama cruel, para mayor goce de su esclavo. Llaman la atención el fetichismo de este libro, pieles, cuero, e incluso la firma de un contrato de sumisión. El apellido de este escritor dio origen al término “masoquismo”. 

—¡Ser tu esclavo! ¡Tu propiedad absoluta, sin voluntad, con la cual hagas lo que quieras, sin reprochártelo! Mientras que tú saboreas ampliamente la vida; mientras sumergida en un lujo suntuoso gustas en el puro placer el amor del Olimpo, yo podría servirte, calzarte y descalzarte. 

Debatiendo... 
Tras la lectura de este último texto empezamos un interesantísimo debate sobre sadismo, masoquismo, sumisión y dominación, que NO, no son lo mismo. 
Tras mucho debatir llegamos a la conclusión que: 
  • Sadismo es cuando alguien disfruta infringiendo dolor a otra persona, pero no es un dolor o sufrimiento que la otra persona acepte de buen grado, sino todo lo contrario, es algo obligado, no consensuado. 
  • Masoquismo, es cuando alguien disfruta con el sufrimiento, no tanto físico, como psicológico. 
  • Dominación y sumisión, están íntimamente relacionadas. Es una relación de poder entre dominante y sumiso en el que el dominante obtiene su placer del sumiso, y el sumiso es el que tiene todo el poder (aunque pueda parecer al contrario)… 
La verdad es que es un tema complicado y espinoso que yo no tengo nada claro, y que dio lugar a un debate apasionado. 

Y ya por último, nos sumergimos en el siglo XX. 

En 1907, vio la luz por primera vez “Las once mil vergas” de Apollinaire, un libro en el que hay muchas, muchas vergas! Donde la literatura homoerótica y heterosexual se dan la mano sin remilgos. En el que palabras como “pijo”, “pito”, “enculadas”, y demás expresiones graficas y explicitas de partes del cuerpo y actos sexuales se nombran sin ningún reparo. 

De este siglo todos conocemos sin duda la célebre novela de D. H. Lawrence, “El amante de Lady Chatterley”, en el que, aunque la protagonista femenina, se pase todo el libro follando, no se nombran apenas palabras referidas al sexo, algún “se frotó contra él” “Se friccionó” “lo sintió inmenso en su interior”, pero nada mucho más gráfico. 

Nos asombró, más aún tras haber leído algunos trozos de “Las once mil vergas”, que “El amante de Lady Chatterly” fuera considerado escandaloso cuando apenas es explícito, que incluso fuera censurado… no llegamos a ninguna conclusión, pero comentamos que pudiera haber sido porque la protagonista, una dama de la nobleza, tuviera cuitas con hombres de posición social mucho más baja. 

A partir de este momento, damos por finalizada la lectura conjunta  (que solo leí yo, grrr) y nos adentramos de lleno en el debate sobre la novela Romántico Erótica, que irrumpió tímidamente a mediados/finales del siglo pasado, y que hoy en día, principios del siglo XXI, es un género literario en auge… aunque a veces no sea totalmente aceptado. 

Karol Scandiu nos contó su experiencia como escritora de romántica erótica, las críticas a las que se enfrentó cuando describió en uno de sus relatos una relación entre dos mujeres (aquí también hubo un debate, ¿¿por qué dos hombres no “molestan” y dos mujeres sin embargo sí “dan que hablar”??) 

Nos comentó que está preparando la segunda parte de Erótika, y que estaba entusiasmada con la idea. 

También nos dijo que su libro "Erótika" estaba en el primer puesto de los más vendidos en su categoría (erótica) en Amazon, y que a pesar de que algunas personas la instaron a clasificar su libro de romántica, ella se negó en rotundo; porque escribe erótica y porque está muy orgullosa de ello. ¡Ole por Karol! 

Nos habló del primer libro de este género que había caído en sus manos, “Ana en el medio”, una historia explicita y romántica cuyos protagonistas son dos hombres y una mujer, que la encandiló, y que Karol a su vez, con sus palabras y su pasión, logró que nos encandilara al resto… (Yo voy a buscarla hasta conseguirla) 

Tras esto, algunas de las asistentes (las que quisieron) comentaron, libro en mano, su opinión sobre el género, sobre el libro que habían traído, lo que las gustaba o no, y en definitiva, se creó otro buen debate originado en cada lectora y su opinión sobre la novela que habían elegido. 

Violeta Lago nos comentó sus impresiones sobre “Sin Remisión” de Rosana Briel, un libro erótico escrito por una española al que calificó de muy elegante, de escritura muy cuidada y amplísimo conocimiento del vocabulario. (A mí es un libro que me fascinó) 

Alix Delgado nos habló de “Juegos de Seducción” de otra española, Nut. Una novela de corte homoerótico que cuenta la historia de dos hombres, la lucha de uno de ellos por aceptar que está enamorado del otro, los problemas a los que tienen que hacer frente, los sentimientos descarnados que relata Nut con gran acierto, y que hacen de este libro una verdadera delicia. 

Y, a partir de este momento, cada asistente aportó su granito de arena y entre todas creamos un debate tan fantástico y variado (siempre sobre el tema en que versaba el RA Weekend), que me es imposible dar explicaciones detalladas. 

Hablamos de las nuevas novelas que van a llegar a nuestro país de E. L. James, de cómo una editorial (Grijalbo) ha apostado por ellas. 

De los libros de Lena Valenti y el sexo explicito que contienen. 

De mis propios libros, de los de Karol, de libros extranjeros y patrios. De las diferentes traducciones, de editoriales, de sagas arriesgadas, de lo que va a venir (muy atentos a Karol Scandiu y su nuevo libro con la editorial Nowevolution), del relato erótico con el que ha participado en un proyecto a favor de la lucha contra el cáncer de la editorial Kiwi. De las novelas de terror… 
Karol Scandiu, Merche Diolch y Noelia Amarillo 
En definitiva, fue una tarde/noche estupenda, en compañía de estupendas amigas (no hubo ningún valiente que se atreviera a sentarse con nosotras jajaja), donde tuvieron cabida cada idea, cada pasión, cada opinión sobre la literatura que nos apasiona: La Romántica (en este caso haciendo inciso en la erótica), y donde el respeto y la camaradería reinaron a sus anchas gracias al buen hacer de la mejor de las moderadoras, administradoras y creadoras de ideas: Merche Diolch. 

Os espero a todas en la próxima.

lunes, 16 de abril de 2012

Portadas, tíos en bolas y mujeres desmayadas…


Si hay un tema manido en la novela romántica son sus portadas. (De hecho, no son portadas, sino cubiertas, pero para no liarnos, diré portadas)

Las hay para todos los gustos; cursis, góticas, eróticas, explicitas, floreadas, urbanitas, recargadas, simples, aburridas, excesivas…
Y las lectoras, destinatarias finales de éstas, estamos más o menos conformes con ellas.

Una portada es casi lo más importante de un libro. Y sip, sé perfectamente lo que estoy diciendo, porque, no debemos confundir “libro” con “novela”.
Estoy asistiendo a un curso de Edición (Ámbito Cultural El Corte Inglés), y una de las ponentes a las que tuve el lujo de escuchar fue a Espido-Freire. Ella nos explicó que mucha gente confunde “Libro” con “Novela”. La novela es una obra literaria en prosa en la que se narra una acción. El “Libro” es el formato en que se publica dicha obra literaria (novela, poesía, ensayo), para que nos entendamos, el libro son las hojas con su cubierta y la Novela, la historia que cuentan esas hojas.

Por tanto, reitero, la portada es una de las cosas más importantes de un libro.
¿Por qué?
Porque cuando vamos a una librería (física o de internet), buscamos una novela adecuada a nuestros gustos y, entre las miles de opciones que allí encontramos, debemos elegir la que creemos será de nuestro agrado. No me imagino a mí misma abriendo cada novela de una librería y hojeando sus páginas en busca del género que me gusta, ni tampoco entrando en Amazon y pinchando en cada novela para ver el primer capítulo y poder elegir. ¡Sería una tarea titánica! Por tanto, hago lo que hacemos todos (o casi todos), busco entre las portadas y a partir de ahí, hojeo los libros (sip, hojeo con H, porque lo que hago es pasar Hojas y leer algunas, no echar un vistazo por encima al libro).

Por tanto, primera premisa para una portada: tiene que ser coherente con el contenido del libro, es decir la novela.

Una portada debe ser capaz de indicarnos qué tipo de historia vamos a encontrar en ese libro.


Imaginaos, por ejemplo, mi novela Cuando la memoria olvida. El título por sí mismo no nos deja adivinar a que género pertenece (romántico con tintes eróticos), por tanto, es necesario que la portada nos lo indique.
La portada de este libro es el torso desnudo de un hombre con la cara girada hacia un columpio que hay tras él.
Con esta imagen dejamos claras dos cosas: que la novela va a tener escenas subidas de tono (hot) y que va a haber algo más que eso. Si lo sumamos al título, nuestro cerebro intuye que esa novela, “Cuando la memoria olvida”, es romántica.

De nada nos vale poner una portada preciosa que no tenga nada que ver ni con la novela ni con el género de la novela.

Pero… y he aquí el gran hándicap de las portadas románticas, muchas son tan cursis que dan grima. Ufff.


Hace años lo usual eran portadas con imponentes especímenes del sexo masculino, a ser posible en pelota picada, sujetando a una fémina aturdida y casi desmayada por la vista de su torso musculoso y lampiño. ¡Odio esas portadas!
Ahora, gracias a Dios, son menos cursis. (Algunas no mucho, la verdad). Podemos encontrar portadas para todos los gustos (o disgustos). Hombres de torso desnudo (pero sin mujer desmayada!), paisajes, flores, miradas penetrantes, siluetas, tinteros de época, mujeres vestidas (o desvestidas) con trajes de regencia, medievales, actuales…

Algunas portadas gustan mucho, otras menos, y otras, nada de nada. Pero, es lo que hay.

A mí, sinceramente, no me disgustan las portadas con desnudos masculinos, siempre y cuando no vayan acompañados de féminas desmayadas, ni el motivo central de la portada sea ese desnudo. Por ejemplo, me encantan las portadas de J.R. Ward. Son desnudos masculinos, sip, pero no son lo importante, siempre hay un gesto, una mirada, un tatuaje que hace que desviemos la atención hacia ese motivo, y no solo hacia el torso hipervitaminado del tío en pelotas.


También me gustan mucho las portadas en las que aparecen mujeres, ya sea vestidas de época o con ropa actual. Decisiones Arriesgadas, de Mar Carrión, es, dentro de este tipo de portadas, una de mis favoritas. Es elegante, no está recargada, y emana romanticismo en cada centímetro de la cubierta.



Siguiendo con esta autora, tenemos otro tipo de portada, las paisajísticas. La cubierta de su novela “Senderos”, es una obra de arte. Porque, uno de los grandes problemas con las portadas de paisajes, es que un paisaje no nos dice a qué tipo de género pertenece una novela. Puede ser un paisaje urbano, un bosque, una playa… pero eso solo indica el lugar en el que se desarrolla la novela, no el género que trata. En “senderos”, el motivo central no es el paisaje, sino la pareja de enamorados de camina por el bosque. Enamorados que visten ropa actual. Por tanto, esta novela será romántica, actual, y la acción se situara en un lugar de ensueño. ¿O no lo veis así?


Otro tipo de portadas son las que tienen como motivo central un objeto. Estas también son bastantes complicadas. Si son de género Histórico es necesario un objeto que cuadre con la época a que hace alusión la novela, un tintero, una cama con dosel, un zapatito de época, un carruaje… son objetos muy bonitos, y a la vez románticos. 



Pero… ¿y si la novela es actual? Que objeto actual podemos usar que sea atractivo, original y, romántico…
Tenemos el ejemplo perfecto en una portada de Ana R. Vivo, “Acero y miel”. En esta portada nos encontramos un corazón de acero bañado en miel sobre un fondo de corazones rojos de distintos tamaños y angulados. ¿Qué nos indica esa portada? Porque el título, por sí solo, no nos dice el género de la novela ni la historia que podemos encontrar en sus hojas. Pero, ah, los corazoncitos de la portada nos indican que es romántica, pero ojo, no romántica seria, sino todo lo contrario. Romántica divertida, actual. El corazón de metal bañado en miel nos indica que en el interior de ese libro nos vamos a encontrar con un choque de personalidades, y no solo eso, sino que esas personalidades (el duro acero y la dulce miel) van a acabar juntas y revueltas.

En fin, podría estar hablando de tipos de portadas durante años y años, y no terminaría nunca. Creo que con estos ejemplos, he dado cumplida cuenta de lo que pienso de ellas, que parafraseando a Julio Cesar se define en una sola frase:
“Las portadas de novela romántica no solo deben ser románticas, sino parecerlo”

Y ahora vamos a un tema que me ha sublevado.
Sé por algunos comentarios en el facebook y algún foro, que algunas lectoras cubren las portadas de sus libros si van a leerlos en público (metro, tren, bus, consulta del médico) porque les… ¿avergüenza la portada?


Yo jamás taparé una portada, por muy cursi, fea, o desfasada que sea. Soy lo que leo, y no lo voy a ocultar jamás. Además, y sin ánimo de ofender, no me imagino a ningún lector de Stieg Larsson cubriendo la portada de “Los hombres que no amaban a las mujeres”, joder!, esa portada nos muestra la caricatura de una mujer atada, con las palmas de las manos hacia arriba denotando cierta sumisión (nop, no he leído el libro, pero en los ambientes de sumisión dominación, las esclavas siempre se muestran con las palmas de las manos hacia arriba), para mí es tanto o más desagradable que las cursis de tíos en bolas y mujeres desmayadas.

Pongo por ejemplo otra portada. “The Walking Dead”, los muertos vivientes, la portada del comic es una horda de muertos vivientes que vienen a por nosotros (este sí que le he leído, y es una obra de arte!), ufff. Da miedo!!

Y, no me imagino a ningún lector de cualquiera de estos dos libros tapando las portadas porque les dé vergüenza que alguien vea lo que lee (novela negra, comic de terror). Nop, eso solo lo hacemos nosotras, las lectoras de novela romántica.

Decimos que el género está denostado… No sería hora de que al menos nosotras empezáramos a hacerlo valer.  

Algunas portadas son cursis, feas, antiguas, sip, ¿Y qué? Al menos no tienen zombies, ni dibujos deformes de mujeres atadas, pálidas y con aspecto enfermizo.

Y prefiero no hablar de cuando se encuaderna/cubre una portada romántica con papel de periódico… arrggghhh, imágenes de Rajoy, Zapatero, un atentado, un desastre natural, una fuga de petróleo, un asesinato… ese tipo de imágenes, son las que cubren las portadas de novela romántica… y, ¡joder!, prefiero mil veces un ejemplar masculino tal y como su madre lo trajo al mundo que la cara de Rajoy!! O peor aún, me quedo sin dudar con la damisela virginal y desmayada antes que con la foto de un incendio (casi siempre, provocado)!!

Por favor, seamos consecuentes y no nos dejemos llevar por la estupidez reinante en las mentes cuadriculadas de la sociedad ignorante!!

viernes, 4 de noviembre de 2011

Con la iglesia hemos topado!







Realmente la frase que el gran Cervantes escribió en el Quijote fue: “Con la iglesia hemos dado”, pero a mí me gusta más la que he utilizado de título: Con la iglesia hemos topado, que es al fin y al cabo la que casa con mi odisea de hoy.
Os cuento.
No sé si lo sabréis, pero hace ya muchos años tomé una decisión sobre la religión: No creer en nada. Es una opción personal, y por supuesto, respeto a todos aquellos que opten por creer, ya sea en el dios de los cristianos, en el de los musulmanes, en el de los judíos, en el de los budistas, etc. En definitiva, que cada uno crea en quien le dé la gana creer, y yo haré lo propio.
En consonancia con mis no-creencias religiosas, opté por casarme por lo civil, y mantenerme alejada del templo de cualquier Dios. Y así lo he ido haciendo hasta el nacimiento de mis hijas.
Hace once años nació la mayor y cuatro años después, la pequeña.
Creo en la libertad de pensamiento, expresión, ideología y religión. Y de acuerdo a mis creencias, cuando mi hija mayor decidió estudiar religión en el colegio (hecho propiciado por su abuela y por su mejor amiga en clase) no me opuse a ello. Cuando decidió ir a catequesis, tampoco me opuse, aunque indiqué al cura que la niña no estaba bautizada y que tanto su padre como yo no creíamos en su dios, y por tanto, para todas aquellas cuestiones que tuvieran que ver con la fe, debería dirigirse a la abuela paterna (la instigadora del despropósito). El cura, José Julio, un hombre amable y agradable, al principio se extrañó, para que vamos a negarlo, pero al final aceptó. El resultado, que mi hija mayor hizo la comunión, apoyada económicamente por mí, aunque también debo reconocer que actué de diablo tentador y le ofrecí vestido, banquete y regalos sin necesidad de pasar por la iglesia. La lástima es que no aceptó. Eso sí, dos años después de hacer la comunión, decidió que la iglesia ya no le convencía y ahora es tan atea como yo o más. En fin… niños.
Y llegamos a hoy. Mi hija pequeña ha cumplido siete años, y toca volver a empezar el periplo eclesiástico que la llevará a ella a hacer la comunión y a mí a desembolsar una buena cantidad de dinero en vestidos, banquetes y regalos. Pero no pasa nada, no mi importa, a mí también me hizo ilusión ir vestida con un hermoso traje de novia, me encantó recibir regalitos, y disfruté muchísimo con el banquete posterior… ah, y por supuesto no volví a pisar una iglesia hasta que mi hija mayor hizo la comunión… de hecho, cual no fue mi sorpresa al darme cuenta de que habían cambiado el padre nuestro, el credo y creo que hasta los mandamientos… ufff, y yo que pensaba que todo eso era algo así como sagrado… y va a ser que no, también va en modas. En fin, que me desvío del tema.
Hoy mi hija pequeña ha tenido su primera clase de catequesis. La he acompañado hasta la iglesia con la intención de dejarla en manos de su catequista y salir cagando leches de allí. A ver, no me malinterpretéis, no tenía prisa de irme por miedo o resquemor hacia los curas, que va. Tenía prisa porque soy una mujer muy ocupada, tenía que escribir unas cosas, recoger mi casa, ayudar a la mayor con un trabajo, estudiar entra las dos un tema de conocimiento del medio, preparar la comida del día siguiente, tender una lavadora, recoger la ropa ya seca, y sinceramente, no estaba por la labor de perder hora y media en ningún lado que no fuera mi propia casa.
Ah! Pero cual no es mi sorpresa, cuando al llegar al templo del dios de los cristianos, me cuentan las otras mamás que los curas han cambiado las normas. Que ahora las niñas dan catequesis y los padres también. ¿Eing? ¿Perdón? ¿Disculpe? ¿Quién va a dar catequesis? ¿YO? Pues  va a ser que no.
Como tenía que recoger el libro de catequesis de mi hija porque no pude asistir a la primera reunión, primero porque no me dio la gana, y segundo porque ese día estaba todavía más liada que hoy, decidí acercarme a José Julio (joven, simpático), el cura que estaba recogiendo a los niños como ovejas en un rebaño. Le pregunté por el librito de marras, y me respondió que subiera al templo (ay dios, que grima) y se lo pidiera a Pablo. Pablo es el otro cura, también muy majete él, simpático, jovencito, un verdadero desperdicio visto desde mis femeninos ojos, en fin, cada cual es libre de elegir su opción (aunque yo sigo pensando que si los padres de los curas hubieran elegido la misma opción que ellos, ellos no hubieran nacido… en fin, ese es otro tema).
Me dirigí, acompañada de mi hija mayor (que por cierto rezongaba de lo lindo… ahora no puede ver un cura ni en pintura) hasta el templo, esperé como persona educada que soy a que Pablo (el cura majete) acabara de departir con algunos de sus fieles, y cuando llegó mi turno me acerqué a él y le solicité el librito de marras. Su respuesta: “¿No lo has cogido en la primera reunión?”, le expliqué que no pude asistir, y él me instó a sentarme en un banco de la iglesia y esperar a que terminara la reunión, y entonces me lo daría… le comenté –educadamente- que soy atea, y que las reuniones religiosas (de cualquier índole) van en contra de mis creencias. Me respondió que entonces por qué quería que la niña hiciera la comunión. Y creo que mi respuesta le sentó fatal:
-La verdad es que no quiero que haga la comunión, pero ella cree en tu dios y está empeñada en hacerla, y como creo en la libertad religiosa, pues no me queda otra que apoyarla económicamente. Pero vamos, interés, lo que se dice interés, no tengo ninguno.
Tras quedarse callado un par de segundos, me dijo que la reunión era para indicarnos a los padres como iba a ir el tema de la catequesis, y los pasos que se iban a dar y, me advirtió que hasta que no terminara la reunión no me daría el libro. Y joder, a mi hija le hace ilusión tener el libro! Así que como la madre resignada que soy, me senté en un banco, e intenté prestar atención.
Lo primero que hicimos fue pasar lista. Sip, como si estuviéramos en el colegio otra vez. Alucinadita estaba, lo juro. Luego Pablo (que ya no me parecía tan majete) nos advirtió que si faltábamos a más de dos clases por curso, nuestros hijos suspenderían catequesis y no podrían hacer la comunión. Aquí por poco me caigo del banco. Acto seguido dio comienzo la reunión rezando el Padre Nuestro. En ese momento saqué mi Iphone y comencé a revisar los emails pendientes. Acabé más o menos cuando terminaron de rezar un Avemaria o algo por el estilo (ya os digo, que desde mi época, las oraciones han cambiado tanto que ni las reconozco), le pasé el móvil a mi hija mayor (que estaba a punto de quedarse dormida en el banco, joder, con lo incómodos que son), y la puse a jugar.
Durante más de una hora, me he tragado un sermón al más puro estilo yanqui, en el que me han contado que la biblia se divide en 73 libros (ya lo sabía, me la leí con veintipocos años, y es muy entretenida, incestos, cuernos, asesinatos, robos, inundaciones, fuegos, borracheras, gigantes que no se sabe de dónde salen, y eso por no hablar de mi favorito, El Cantar de los Cantares, un libro de un erotismo elegante y apenas perfilado que me fascina). De los 73 libros pasó a los evangelios, (esa también me la sé, son cuatro, Marcos, Mateo, Lucas y Juan, todos escritos al menos un siglo después de la muerte de Jesús, lo que me hace pensar que no es difícil tergiversar las cosas que ocurrieron como poco 100 años atrás… y eso por no hablar de las predicciones que cuentan, ya que es muy fácil decir: esto ocurrirá tal día, cien años después de que ocurra… en fin, pelillos a la mar). A partir de este punto, le arrebaté el móvil a mi hija y le hice una llamada perdida a mi marido… cuando me llamó para ver qué pasaba, aproveché la tesitura para escaparme de la iglesia y fumarme un cigarrito que me supo a gloria. Mi hija siguió despotricando por haberme dejado liar por el cura. Ains.
Al entrar, Pablo (el liante vestido de negro) estaba contándonos qué la fe se trasmite de padres a hijos (pues mi hija lo lleva chungo) y que hace miles de años, el bautizo, la comunión y la confirmación se hacían a edad mucho más tardía que ahora, y que se cambiaron los hábitos porque como las familias instruían a sus hijos en la fe, ya no hacía falta esperar a que los niños fueran más mayores y por ende más conscientes.
¡Maldita sea mi suerte!
A mí me parece mucho mejor que se confirmen, bauticen y hagan la comunión con, como mínimo, 18 años, es decir, con la mayoría de edad. ¿Si hasta los 18 no son conscientes para votar, porque narices van a tener cabeza para elegir religión? Ah, pero también soy consciente de que la iglesia tonta no es, nop señor, es muy lista. Y si dejan a los niños crecer y pensar, y se les quita la ilusión de los regalos, los vestidos, y el banquete, sinceramente, el 80% (y me quedo corta) ni haría comunión ni se bautizaría. Y no digo nada de la confirmación, porque hoy en día, en España al menos, casi nadie la hace… A buen entendedor pocas palabras bastan.
En definitiva que me he pasado una hora y media (bueno, quitamos el cuarto de hora del cigarro) escuchando un sermón religioso siendo atea, y por si fuera poco, se me advertido que o me aguanto y voy un par de veces al mes o mi niña no hace la comunión, ah, y por supuesto no puedo faltar los domingos a misa. ¡Genial! ¡Francamente genial!
Al terminar la charla, me he dirigido a Pablo, le he pedido mi premio por ser una buena chica, es decir, el librito de los cojones, y me ha dicho, ¡ojo al dato! Que bajara abajo (que es de donde venía en un principio) y le pidiera a José Julio (el cura que me había mandado arriba con Pablo) el libro.
¡Coño! ¡Pero que listos que son estos tíos con sotana! José Julio ya me conocía de la comunión de mi hija mayor, y por tanto, sabe de qué pie cojeo... me manda con Pablo, que no me conoce, Pablo me hace tragar un sermón de hora y media, y luego… me manda con José Julio al por el libro que el susodicho tenía desde el principio… joder, joder, joder, LOS MATO!
En serio, no lo he podido evitar, cuando he escuchado a Pablo decirme que bajara abajo, le he dicho: ¿Y para esto me haces tragar una hora y pico de sermón? Y el muy cabronazo se ha encogido de hombros y me ha sonreído!! (Por cierto, tiene una sonrisa preciosa, ainsss, que desperdicio!!!!!!)
He bajado abajo, he conseguido el jodido librito, que resulta ser una guía para las familias en la fe del cristianismo, y nos hemos ido (echando humo) a casa.
Y una vez en casa, he comenzado mi particular acoso y derribo con mi hija.
Le he explicado que mamá y papá no son cristianos y que si el cura quiere que asistan a las reuniones de la iglesia, está faltando a la Constitución Española al imponernos una religión en la que no creemos. Que por tanto no vamos a acudir, y que si el cura no la deja hacer la comunión es porque está atentando contra nuestra libertad religiosa, cosa que va contra la ley española. La he dicho que medite en eso, que la ley está por encima de la religión y que nadie puede imponer sus creencias a nadie. Luego le he comentado que si quiere, no hace falta que haga la comunión, que mamá le compra el vestido, le hace regalitos y le monta un banquete en el restaurante que ella elija.
Y si veo que no la convenzo, pienso usar el arma de destrucción masiva. “Si quieres hacer la comunión por tus creencias cristianas, no te hacen falta regalos ni traje ni banquete. Solo tu fe. Y por tanto, solo fe tendrás.”
Veremos quién se sale con la suya, ellos, o yo!
Pero una cosa os digo, no pienso volver a pisar una iglesia en mi vida.
(Mmm… profetizó que mi madre o mi suegra pasaran dos jueves al mes en mi casa…) 

miércoles, 13 de julio de 2011

¡Hasta las narices!


Sí, estoy hasta las mismísimas narices de que todavía haya gente que se empeñe en denostar la novela romántica y aún más, se atreva a sugerir que aquellas personas que leemos este género literario tengamos “pocas luces” o peor todavía, que nos creemos unas expectativas irreales sobre las relaciones de pareja.

Alucino de verdad cuando llegan a mis oídos sandeces del tipo: “Es que la que leen novela rosa, se creen que lo que cuentan es realidad y buscan ese tipo de relaciones/hombres en sus vidas” o “las protagonistas femeninas de la novela rosa son sumisas, pasivas, y débiles” o, “la novela rosa es para gente con poca cultura”

A ver, vayamos por partes.
En primer lugar, a aquellos que creen que por leer novela romántica me voy a crear expectativas o incluso a desear que mi vida sea como una novela romántica (búsqueda de pareja con características, aptitudes y cualidades similares a los protagonistas de las novelas de este género) les respondo con unas simples preguntas:
  • Si leyera novela negra, buscaría asesinos a mí alrededor y vería conjuras en un simple comentario?
  • Si leyera novela de terror, al acabar el libro saldría a la calle con una motosierra dispuesta a matar al primero que me encontrara?
  • Si leyera novela histórica, me vestiría con miriñaque y corsé y hablaría de vos en una conversación?
  • Si leyera fantasía épica, saldría a la calle con una espada y buscaría dragones en el cielo?


NO. A nadie se le ocurría pensar esas CHORRADAS. Bien, pues mira tú por donde, leo todos estos géneros (excepto terror que, sip, me da miedo) y no extrapolo ninguno de sus argumentos a mi vida real… entonces porque tengo que hacerlo con la novela romántica?

Me cabrea, y no sabéis cuanto, que se diga o se piense: “Si esta mujer lee romántica, está más salida que el pico de una plancha”.  Sinceramente, os aseguro que estoy totalmente satisfecha con mi vida privada. El que no tenga tabúes estupidos que me impidan hablar o escribir sobre sexo, el que no este amordazada con respecto a la sexualidad no implica que esté falta de sexo… de hecho pienso justo lo contrario; el que se “asombra” o “altera” cuando lee o escucha hablar sobre sexo, es el reprimido que esta deseando que le echen un buen polvo, porque, sinceramente, a los que estamos “bien servidos” ni nos asombra ni nos altera ni nos crea ningún conflicto algo que es tan natural como la vida misma… ¿O acaso esta gente ha olvidado de que manera fueron creados ellos?

Por otro lado, quien me conoce, sabe de sobra que ni soy sumisa, ni soy pasiva, ni mucho menos soy débil… al igual que la inmensa mayoría de las protagonistas de novela romántica. Y a quien diga lo contrario, le reto a que se lea cualquier libro de novela romántica. A ver si empezamos a opinar sobre lo que leemos, y no sobre lo que oímos.

Otra cosa que quiero comentar es algo que comentó un asistente en la presentación de ayer; algo así que cuando se lee, por ejemplo, uno de mis libros, la persona que lo lee tiende a excitarse…  a ver, hijo mío, escribo novela erótica, si tú lees mi libro y te pones a llorar, me consideraré una fracasada.
Pero eso no quiere decir si Fulanita está leyendo mi libro en el metro, se vaya a “tirar” al pobre hombre que está leyendo el periódico frente a ella… de la misma manera que quien lee el Marca en el metro, no va a levantarse de su asiento y ponerse a correr por todo el vagón dando patadas a una pelota imaginaria…
Hay un momento cada situación y una situación para cada momento. Si yo leo una novela erótica en casa, quizá, me de por hacerle mimitos a mi marido, de la misma manera que si estoy leyendo una novela de humor, quizá, me de por compartir con él los chistes y reírnos los dos. Y voy más allá, a veces, cuando estoy haciendo cosas en casa (cocinar, tender la ropa, leer, lo que sea) y estoy concentrada en esa tarea, a mi marido se le ocurre acercarse por detrás sin hacer ruido y de repente agarrarme por la cintura a la vez que grita… y sip, me pega unos sustos espantosos, y quizá, ha sido porque estaba leyendo una novela de terror y se ha dicho, vamos a asustar a mi mujer…  Y eso no implica que yo me ponga cachonda en el metro, que le cuente chistes al que está a mi lado en el tren o que mi marido asuste a la dependienta de la panadería. ¡Por favor, no seamos obtusos!

Y por último, un apunte.
Tengo 38 años. Llevo viviendo en mi propia casa desde que tengo 23. Trabajo en la misma empresa desde que tengo 18 años. Mi casa está pagada, NO debo nada al banco, por tanto nada me pueden quitar. Todo lo que he deseado en mi vida, lo he obtenido. TODO. 
Deseé una casa propia y la tengo. Deseé dos hijas, y las adoro. Deseé un hombre con el que compartir mi vida, y José está a mi lado cada día. Deseé un trabajo con el que mantenerme y lo tengo, a turno partido, eso sí. Deseé amigos en los que confiar y con los que disfrutar, y los tengo; a montones!  Lo único que no me atreví a desear, fue: ser escritora. Y lo soy.
¿Te parece el perfil de alguien que no sabe lo que quiere? ¿Qué no sabe que rumbo debe tomar en su vida? ¿Qué vive de sueños y quimeras?

Una de mis mejores amigas es historiadora medievalista, ahí es nada! Y, ups, lee romántica.
Otra de mis mejores amigas tiene un centro de cría de aves rapaces, y también es historiadora, y sip, lee romántica.
Otra de ellas, es enfermera, y habla varios idiomas… y siiiiii, lee romántica.
Hay otra que trabaja en el cuidado de niños enfermos (problemas psíquicos y físicos) en un centro especial para ellos. Y… ¡Ahí va! Lee romántica!!!
Y para no extenderme demasiado, mi mejor amiga, es ama de casa, y sip, también lee romántica.
Ufff, cuanta variedad… mmm… ¿Te acabo de romper los esquemas? 

viernes, 8 de abril de 2011

Eurodiputados.

Fuente: http://humor.lainformacion.com/jrmora/2011/04/07/07042011-jr-mora/

De verdad, en que cabeza cabe…

Ha saltado la liebre, o más bien las redes sociales.
Tras una votación, no vinculante (vamos, que no sirve para mucho ni decide nada) en la que los eurodiputados, en su gran mayoría, votan en contra de viajar en clase turista, indicando de esta manera que ellos prefieren hacerlo en “Primera clase”, Internet se ha cabreado…

Y yo aquí, lo que digo… ¿Y de que nos extrañamos? Yo también prefiero viajar en primera clase, antes que en clase turista. Joder, es lógico.

A ver, pensémoslo detenidamente…
Si yo fuera una eurodiputada y tuviera un sueldo mensual de… una burrada al mes (según los diarios que he leído oscilan entre los 6.00/8.000€ +dietas + gastos) pues que queréis que os diga; con esa pasta gansa, lo que no voy a hacer es viajar con los “pobrecitos” en segunda… ups, perdón, en clase turista. 
A ver, de verdad alguien se puede llegar a creer que voy a dejar que se vapulee mi privilegiado trasero en un asiento de mala muerte en segunda clase??? 
Nada, nada, que en los presupuestos del parlamento, o sea, esos que se basan en el dinero que los “pobrecitos” que viajan en segunda pagan con sus impuestos,  se especifiqué que yo me esfuerzo mucho, que viajo mucho, que sufro mucho, que me dejo la piel en un incomodo sillón en el euro parlamento escuchando lo que dice el tipo que esté hablando (escuchándolo, por cierto, mediante traductor, porque no me voy a comer la cabeza en aprender idiomas, vamos, ni de coña) y que por todos esos motivos, no voy a rebajar mi “status” y viajar con la gente normal y corriente que suda, trabaja (si tienen suerte) y además no llega a mi nivel…  ¡Habrase visto! Mezclarme a mí con la gente de segunda… esto, clase turista. Si yo pertenezco a Primera!!!

En fin… que de que nos extrañamos…

En muy, pero que muy pocas ocasiones PP y PSOE se ponen de acuerdo… esta es una de ellas, ninguno de los dos grupos quiere viajar tan incomodo como el resto de los mortales.
Y lo más cachondo de todo, es la estupidez supina de que hacen gala: A ver, que la votación NO es vinculante! Vamos, que no va a ningún lado, que no se decide nada en ella!!!

Joder, si tuvieran un poco de inteligencia, si fueran menos prepotentes, si se pararan a pensar que NO somos idiotas, hubieran votado que SÍ, que viajarían en turista… o se hubieran abstenido… el resultado seguiría siendo el mismo, es decir NINGUNO, porque la votación es NO vinculante… pero hubieran quedado la mar de bien… pero como digo no se molestan en pensar que el resto de los mortales pueda estar observándoles… y claro pasa lo que pasa.

Eso sí, ahora pretenden arreglar el tema… PSOE ha cambiado su voto por abstención (que como el voto de la mayoría sigue siendo NEGATIVO, pues queda exactamente igual) y mientras tanto el  PP está buscando la manera de quedar un poco mejor que el PSOE… de hecho, está hasta divertido ver sus “esfuerzos”. No ha saltado el señor José Bauzá que: “Si hay que ir en bicicleta, se va en bicicleta” sí, hijo, sí. No te lo pongo en duda… pero me corroe la curiosidad… ¿Qué coche tienes?

Mira que no me vengan con chuflas! 

Me dice el sr. Vidal-Quadras:
"Volar hasta 300 veces al año requiere unas condiciones físicas adecuadas intrínsecas a nuestro trabajo. No se trata del lujo, el placer o el capricho, sino que responde a una necesidad objetiva para personas obligadas a hacer hasta muchas horas completas de vuelo para que puedan viajar en condiciones de comodidad"

Vale, no te quito la razón, pero te voy a ampliar un poco la frase:

Subir a un andamio de 25 metros de altura todos los días varias veces, requiere unas condiciones físicas adecuadas… y lo van a hacer, si la ley de pensiones sale tal cual dicen, hombres de 67 años…

Conducir un taxi, un autobús, un camión, todos los días ocho horas (con paradas obligatorias, of course) requiere unas condiciones físicas adecuadas… y no es por nada, no he visto yo a los conductores lo que se dice muy cómodos en sus asientos, ni tomando aperitivitos o menús de primera clase… de hecho, se llevan tartera de casa.

Estar tras un mostrador, de pie, atendiendo a clientes, colocando material, montando cuadros, despachando pan, troceando carne o pollo, limpiando pescado, o sirviendo copas, requieres unas condiciones físicas adecuadas… y no veo yo que ningún camarero, dependiente, cajero esté sentado en una mega butaca parecida a las de primera clase.

Es más, ser representante de una empresa, recorrer toda España buscando clientes, a veces en el propio coche, a veces en vuelos, en clase turista por supuesto, (las empresas españolas no están para tirar la casa por la ventana) y presentarte ante tu cliente con la mejor de tus sonrisas en los labios para venderle algo que sabes que probablemente no te compre porque está igual de jodido que tú… eso también requiere unas condiciones físicas adecuadas… y mira tú, que volar en primera clase pues va a ser que no vuelan…

Estar ocho horas al día sentada frente a un ordenador, haciendo facturas, presupuestos, cuentas etc, requiere unas condiciones físicas adecuadas (sino que se lo digan a mi espalda) y mi silla es una cutrez de las más baratas porque en mi empresa la cosa está bastante jodida… eso sí, el IVA, el IRPF, El impuesto de sociedades, etc lo pagamos religiosamente.

Mira, de verdad, no quiero seguir porque se me llevan los demonios, pero en serio… solo me resta decir lo que dijo el muy ilustre Fernando Fernán Gómez, porque creo, que en este caso lleva toda la razón del mundo.

jueves, 7 de abril de 2011

¿Por qué escribo lo que escribo?

¿Por qué escribo lo que escribo? Cronología de una ¿evolución?

Ya en una entrada anterior expliqué porque leo romántica http://noeliaamarillo.blogspot.com/2010/06/por-que-me-gusta-leer-romantica.html

Ahora voy a explicar por que escribo lo que escribo y como he ido “evolucionando”

La primera novela que escribí fue “Falsas Apariencias” no voy a entrar en detalles de como la creé, porque he hablado tantas veces de ella que ya tenéis que estar aburridas de leerme... pero baste decir que me convencieron mis amigas y que no pretendía publicarla ni nada por el estilo... la verdad es que cuando la editorial me dijo que me la publicaba, fue una verdadera sorpresa para mí.

“Falsas Apariencias” acabé de escribirla en Junio de 2009 y... ahí estaba yo, un mes después con el gusanillo de seguir escribiendo y con la novela terminada. Decidí entonces optar por lo más coherente; escribir otra novela.


Comencé “Cuando la memoria olvida” con las mismas perspectivas que “Falsas Apariencias”; es decir: ninguna. No pretendía publicarla, ni ganar ningún concurso con ella; solo quería... escribir. Nada más. Pero no quería hacer una historia igual que “Falsas Apariencias”. 

Me encanta “Falsas Apariencias” es una historia muy “loca”, muy histriónica y divertida... pero para  Ruth y Marcos quería algo más serio.

No sé escribir siguiendo un guión; siempre dejo que mis personajes decidan lo que quieren hacer (bueno, los dejo decidir después de pelearme con ellos durante algún tiempo, no es cuestión de que se me suban a la chepa). Tampoco sé relatar algo que no conozco, que no he sentido en mis entrañas. Necesito sentirme parte de un “todo” para poder hablar sobre ello.

Para “Cuando la memoria olvida” tenía muy claro cual sería el escenario. Una residencia de día para ancianos. ¿Por qué? Porque creo sinceramente que se les debe prestar atención, son los grandes olvidados de nuestro tiempo. Los jóvenes tenemos tanta prisa por vivir que se nos olvida que son nuestros mayores los que nos han dado la vida.
Era una apuesta arriesgada, no hay muchas heroínas de novela romántica que dediquen su tiempo a los mayores… por supuesto en muchos de nuestros libros Históricos salen estupendas mujeres que dan su vida por los necesitados, los parias, las mujeres de la calle, pero en actual, sinceramente, no he leído demasiados que toquen el tema de los ancianos. Ruth no es una heroína típica, no es alguien muy “usual” en esta literatura que tanto me gusta.
Pero claro, si lo pienso detenidamente Marcos tampoco es “un príncipe azul”… yo diría que más bien todo lo contrario. Pero me daba igual, necesitaba dar voz a mis sentimientos, y es lo que hice.
Durante casi cinco meses estuve totalmente absorta en la historia, dejé cada segundo libre de mi tiempo en esta novela. Y el resultado me satisfizo mucho, muchísimo. Y la editorial El Maquinista apostó por mí, por Ruth y Marcos… se lo agradezco profundamente.
Pero… llegó el 2010, terminé la novela... Y yo necesitaba continuar escribiendo.

Para “Cuando la Memoria Olvida” hablé con muchos ancianos, busqué en mis diarios las cosas que me habían contado mis abuelas y mi abuelo, indagué en la infancia de mis padres... no es algo que salga en la novela, pero, como digo, necesito sentir en las entrañas todo aquello que escribo, y que mejor manera que conocer los sentimientos y vivencias de nuestros mayores que por su propia boca.
La cuestión es que me encontré con muchísimas historias apasionantes que habían sucedido muchos años antes de que yo naciera... y todas pugnaban en mi cabeza para que las contara.

Por tanto, recurrí a un pequeño relato que escribí poco antes de “Falsas Apariencias” y decidí continuarlo. Esta vez fue una novela corta, apenas 90 páginas, sin apenas romance... y muy triste.  Pero es una de las que más orgullosa me siento. La escribí en apenas dos semanas, junté todo lo que había escuchado de niña, todo lo que me contaron los ancianos a los que visité en las residencias... y en fin... dejé un pedacito de mi alma en ella... Si tengo suerte, si los hados me sonríen, quizá os hable algún día un poco más sobre ella.

Y así llego febrero de 2010... Y volvía a estar con las manos vacías... y esperando como loca las criticas por “Falsas Apariencias” que en esos momentos acababa de salir en las librerías...
uf, pasé un par de meses incapaz de escribir nada largo, me comía la ansiedad, el miedo, la impaciencia... así que me dediqué a escribir relatos cortos.

En esta época nace “El Club de los domingos” una historia en la que mis amigas tienen un papel estelar... tuve el grandísimo honor de que me lo publicaran en la revista Romántica´s de Abril, y bueno, estoy súper orgullosa de él, porque me demostré a mi misma que era capaz de escribir algo corto.
¿Por qué el protagonista de “El club de los domingos” es… lo que es?
Siempre me ha apasionado mirar el cielo e imaginar historias… a veces pienso si no habrá otras “personas” allá arriba observándonos… Rigel es uno de ellos, el hermano menor… Pero no es el único, si alguna vez tengo tiempo os contaré algo sobre Mizar y Altair… o sobre Antares e Ío…

En abril comencé a escribir “¿Suave como la seda?” de la que no voy a contar nada, porque aún no la he terminado... pero baste decir que es una historia muy... atípica. La cuestión es que cuando llevaba casi 150 páginas me dio por gamberrerar... y escribí “El cuento de los dientes perdidos”.
“El cuento de los dientes perdidos” surgió una semana que yo estaba “gamberra”, que mi madre estaba con dolor de dientes y entre unas cosas y otras me dio por asumir la personalidad de una dentadura postiza… el resto es historia.

Y en cuanto terminé ese relato se me vino a la mente una historia erótica al mil por mil... una historia requería su propio libro... y eso hice.

Lo reconozco soy un culo de mal asiento. En cuanto se me cruza un “tío bueno” pierdo la cabeza y eso me pasó con “Ardiente Verano”. Se me cruzó por delante un tipo al que no me pude resistir. Ufff. Esta historia, era justo la que quería escribir en ese momento. Era verano, iba a ir al pueblo de mi marido, sin ninguna gana, porque no me gustan los pueblos, y no se me ocurrió otra cosa para entretenerme que montarme una historia calentita en la cabeza... y tan bien me la monté que acabé por escribirla. Debo reconocer que hasta yo misma me quedé asombrada cuando la acabé. Iba a ser una historia cortita, de no más de 200 páginas, y acabó ocupando 469 ¡tela marinera! Iba a ser solo erótica, y acabo siendo un despliegue de sentimientos increíble... en definitiva, estoy súper orgullosa de ella... Y cuando la Editorial Éride decidió apostar por ella… ufff, os juro que no me lo podía creer.  



La acabé en febrero de 2011, y zas, continué con ¿Suave como la seda? Peroooo... volvió a cruzarse algo en mi camino... QAML.

QAML es una historia difícil, complicada, estremecedora... pero de la misma manera que necesitaba hablar sobre una chica un poco loca en “Falsas Apariencias”; sobre una mujer que da su vida por los ancianos en “Cuando la memoria olvida”; de una familia de la posguerra en “EMM”, y de un hombre que ama a una mujer más allá de su alma en “Ardiente Verano”; he necesitado hablar de los invisibles, de la fe de una anciana en los demás, del descubrimiento del amor en una joven arisca, de la amistad sin fronteras; y todo eso ha quedado reflejado en “QAML”

Por tanto... no sé si evoluciono o no en mi escritura, no sé si desde “Falsas Apariencias” he conseguido mejorar mi estilo o mis historias... pero sí sé que en todas ellas he sido fiel a mi misma, a mis sentimientos, a lo que me remueve las entrañas...

Como no podía ser de otra manera, también los booktrailers que he ido creando han cambiado... yo creo que en estos si se puede observar la evolución... en los libros, hasta que no los tengáis en las manos y los podáis leer es difícil saberlo, pero bueno... ahí queda dicho todo esto. 

Y ahora, tras esta parrafada, anuncio que por fin estoy preparada para continuar “Suave como la seda” porque escribir sobre una Chatarrera/electricista/vendedora de juguetes para adultos y su “zapatero/príncipe azul” es justo lo que me piden las entrañas ahora mismo.

Besos a todos. 

jueves, 3 de marzo de 2011

ArteSomos: La mujer Actual y la moda.

Este es un artículo que hice para la revista digital ARTESOMOS . Fue mi primer artículo serio... imagino que lo habreis leido, sino es así, aquí lo teneis. 
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En septiembre (2010) saltó la noticia en los informativos. “En la pasarela Milán no desfilarán modelos de la talla 44” Y digo yo, tampoco es que sea una noticia nueva… en las pasarelas “más famosas” o al menos en las que más salen en prensa, las modelos no parecen superar en casi ningún caso la talla 38, salvando loables excepciones como Elena Miró, a la que los entendidos clasifican como Diseñadora de “tallas grandes”. Yo, la verdad, aquí ya alucino en colores; ¡¿la 44 es una “Talla Grande”?! En fin… si ellos lo dicen… yo siempre he pensado que es una talla normal y corriente, claro que tampoco entiendo de modas, sólo sé lo que veo en la calle, y son mujeres con un jugoso trasero, unos pechos estupendos y unas curvas admirables muy alejadas de las modelos y actrices de huesos marcados bajo la piel, poca chicha y aún menos curvas.

Desde luego es increíble cómo cambian los estándares de belleza femenina. Hace 22.000 años una modelo de pasarela actual sería la antítesis de lo divino.
¿No me creéis? Pues para muestra un botón.

Esta señora de la imagen no es otra que la “Venus de Willendorf”, una estatuilla de once centímetros de altura encontrada en un yacimiento cercano al Danubio. Pero no creáis que es única en su especie, para nada, se han encontrado más esculturas femeninas de este tipo en Egipto, Grecia, Babilonia, pertenecientes todas al mismo periodo, el neolítico.

En estas estatuillas se representaban exageradamente: pechos, caderas, nalgas, vulva y vientre. Lo que hace suponer a los expertos que están íntimamente relacionadas con la fertilidad.

Esta Venus, sinceramente, no es un bellezón, pero leches, me siento más identificada con ella que con las modelos actuales. De hecho, casi diría que compartimos el mismo tamaño de trasero… Quizá si yo hubiera nacido hace 22.000 años, ahora mismo sería considerada una diosa por mis congéneres XD

Adelantemos el tiempo unos cuantos siglos, al fin y al cabo hay muchos más ejemplos sobre el ideal femenino que no provienen del Neolítico.

En las mitologías griega y romana reinaba una diosa de belleza sin par, una que hacía caer a los hombres de rodillas ante su simple visión, que era paradigma de amor, belleza y fertilidad.

En 1820, un campesino encontró una estatua de extremada belleza, que se cree o se dice, representa a esta diosa. La estatua mide más de dos metros de altura (uf, es muy alta) pero no es eso lo que me asombra, sino las medidas de su contorno: 121 cm. de pecho, 97 cm. de cintura, 129 cm. de cadera… muy delgada no era, no señor.

Una de las esculturas femeninas más bellas de la antigüedad, de más o menos el año 100/130 A.C., tiene una talla… ¿44? ¡Ellos sí que sabían lo que era hermoso! Por cierto… la estatua de la que hablo, no es otra que la famosísima Venus (Afrodita) de Milo.
Está claro que los habitantes más “antiguos” de este nuestro planeta, estaban muy alejados de los parámetros de belleza que rigen hoy en día...



Cuenta el mito que tres diosas se disputaban el título de la más hermosa: Atenea, Afrodita y Hera. Para dirimir la cuestión, pidieron a Paris que ejerciera de juez. Cada diosa le prometió ciertas prebendas si él se decantaba a su favor, Paris en base a esto eligió a Afrodita... y ese estúpido juicio dio como resultado la guerra de Troya. (Afrodita ofreció como “soborno” el amor de la mujer más bella, Helena, la cual estaba casada con Melenao de Esparta. Paris la raptó y Troya ardió)
A caballo entre los siglos XVI y XVII, vivió un artista extraordinario que destacaba por enfatizar la sensualidad, el movimiento y el color en sus pinturas. Uno de sus cuadros más hermosos representa al príncipe/pastor Paris frente a Atenea, Hera y Afrodita. En las tres divinidades el autor resalta e idealiza la belleza femenina. Este pintor es Peter Paul Rubens y la obra no es otra que “El Juicio de Paris”.

Yo me pregunto, y no soy ni muy lista ni muy culta, pero sí muy razonable: ¿No son más agradables a la vista estas mujeres que aquellas que se empeñan los diseñadores en hacer desfilar? Al menos éstas no dan la impresión de que se vayan a romper si las abrazan... o lo que es más grave, no parece posible que tras una noche de pasión, sus maridos/novios/amantes acaben con moratones en la piel de tanto clavarse los huesos de las susodichas durante los embates amatorios.
Si caminamos a través de los siglos, vemos que este estereotipo femenino se repite una y otra vez; mujeres de caderas, pechos, nalgas y vientres suculentos, eran el prototipo de la mujer sensual y saludable en casi todas las culturas… al menos hasta que llegamos a los siglos XX y XXI.

Fue en siglo XX, gracias a los medios de comunicación, y al cine especialmente, cuando las “Venus y Afroditas” de cuadros y esculturas, son encarnadas por mujeres reales, de carne y hueso; Damas de la gran pantalla que no tardan en convertirse en mitos eróticos.


Mujeres con las que todos, sí, TODOS, los hombres soñaban. Féminas que todas, sí, TODAS, las mujeres queríamos ser. Mujeres que simbolizaban la belleza, la sensualidad, la fuerza y la libertad que todas queríamos poseer. Mujeres sensuales con las que casi todos los hombres deseaban yacer...

Actrices como: Ava Gardner, Sofía Loren, Brigitte Bardot, Elizabeth Taylor, Rita Hayworth...
Las tallas se reducen, los vientres se tornan planos, las formas se estilizan, pero si algo se mantiene inmutable es que se sigue conservando el gusto por las curvas, caderas generosas, traseros importantes y pechos rotundos.

De entre todas las mujeres que despuntaron en este siglo, hay una que fue considerada el mito erótico por antonomasia, el símbolo sexual del siglo XX, una de las actrices más atractivas del firmamento de Hollywood...

Marilyn Monroe.
Millones de hombres soñaron (y sueñan) con ella cada noche.
Millones de mujeres desearon (y desean) tener sus curvas.
Porque esto es lo que hace a Marilyn Monroe el mito que es, esto es lo que volvió loca a más de una generación de habitantes de este nuestro planeta.
CURVAS. Sí, con mayúsculas. Carne a la que agarrarse. Pechos con los que disfrutar, muslos blanditos en los que reposar la cabeza y soñar, caderas en las que perderse.
Esta mujer, que fue, y es, un mito sexual, ahora mismo sería considerada algo así como una foca por los diseñadores.

Yo, ME NIEGO rotundamente, a que nadie intente hacerme creer que mujeres con una talla 34/36 representan a la fémina de hoy en día. YO no me veo representada en sus desfiles, no me siento identificada con las modelos escuálidas que desfilan sobre Cibeles, Milán o París. Es más, reniego de eso que llaman moda y no es otra cosa que martirio y tortura sobre cuerpos antaño saludables.

Hay mujeres para todos los gustos, altas y bajas, delgadas y voluminosas, con curvas o sin ellas… y todas son/somos Diosas, todas somos Afrodita, Atenea y Hera esperando el juicio de Paris. Sólo que Paris ahora se llama Galliano, Versace, Dolce&Gabbana... y en vez de elegir a la más bella, elige a la mujer que menos femenina parece.

Hay un cuerpo para cada talla, y todas son bellezas singulares en sí mismas, pero lo de hoy en día, va contra natura. Mujeres de metro ochenta de altura que apenas pesan cincuenta kilos, modelos observadas por medio mundo cuyo rasgo más destacable es su falta de curvas, actrices esqueléticas cuyos huesos asoman prominentes bajo su piel… ¿De verdad es este el cuerpo que deseamos para nosotras, para nuestras hijas? No es saludable que una niña de 10 años tenga una talla 50, de la misma manera que no lo es que una mujer de 30 años, tenga una talla 34/36. ¡Es demencial!

Estoy francamente hasta las mismas narices de ir a comprar ropa y encontrarme con que si gasto más de una talla 42 no hay ropa para mí… y lo que es peor, algunas dependientas incluso me miran raro. ¿Pero de qué vamos? ¿Es qué nos hemos vuelto idiotas? ¿Pueden unas pocas antiféminas que salen por la tele hacernos sentir feas al resto de mujeres, saludables y normales, que vivimos en NUESTRO planeta? Espero que no... pero el aumento de la anorexia y la bulimia, me indica que mis esperanzas, por desgracia, son vanas.

Un último apunte, como yo, para qué negarlo, soy mujer de curvas rotundas, he pensado que quizá mi percepción de la sensualidad y belleza femeninas no es todo lo objetiva que debiera ser, así que se me ha ocurrido hacer una encuesta entre los hombres que conozco. Les he mostrado las fotos de dos actrices y les he pedido que eligieran cuál les parecía más hermosa. Eso sí, he hecho trampa... les he cortado la cabeza a las imágenes.

 Todos estos Paris anónimos han sido unánimes en su respuesta (y aquí no ha habido sobornos).
La elegida ha sido sin lugar a dudas, la dueña de la imagen en blanco y negro.

Por si os lo preguntáis, las Diosas elegidas para esta encuesta son respectivamente: Angelina Jolie y Marilyn Monroe, ambas símbolos sensuales de su época.

Por cierto, éstas han sido algunas de las respuestas:
¡A mí me gusta que cuando toco a una mujer, no agarre hueso! (J.M.) 
¡Me da repelús que estén tan flacas! (L.E.) 
La primera parece poco saludable. (S.A.)  
A la primera le faltan unas cuantas curvas. (J.A.)  
¿Tiene trampa la pregunta? (mi marido) 
A mí me gusta la mía (Esta es la opinión de mi padre)  
¡A mí me gustan todas las mujeres, pero si tengo que elegir, me quedo con la de las tetas grandes! (este de tonto no tiene un pelo). Y vosotr@s... ¿Con cuál os quedáis?